Anoche, cuando estaba en la cama acurrucado, buscando el sueño, en esa duermevela que precede al sopor, pensaba como podría matarte. Voy a por ti cabrón. Sé dónde vives. Conozco tus movimientos. Ayer tuve tu nuca a tiro.
En el calor de mi cueva pensaba como podría hacerte más daño. De hecho, no quiero matarte. No me considero un gilipollas y no quiero ir entre rejas. Aunque tal y como están las cosas, solo estaría 10 años o así. Eso si llego a entrar.
Solo quiero que sufras.
Hacerte daño. ¿Cómo podría dolerte más?
Iré a tu casa. Siempre coges tu mierda de coche porque eres un maldito perro hijo de la gran puta. ¡Te odio! Esperaré a que salgas. Me acercaré y reventaré uno de los cristales del coche para hacer que salgas.
Ja ja ja, te vas a cagar solo con el ruido del golpe y como los cristales de la ventana saltan en tu maldita cara de simio. Pero eso no va a ser nada con lo que te espera.
Te haré salir del coche y te reduciré en el suelo. Puedo hacerlo. Sabes que puedo hacerlo. Pondré mi pie en tu cuello, apretándote la yugular para que no puedas hacer nada.
Tengo un palo preparado. Lo has visto cuando te he sacado del coche. Has abierto los ojos como una perra a punto de ser degollada.
Estoy disfrutando con esta mierda.
Estas como Cristo en la cruz. Tumbado boca abajo en el asfalto. Resoplando por tu vida. ¡Voy a reventarte!
Con el palo aplasto tu mano. Con todas las fuerzas que me da la ira y el odio que te tengo.. Ahora parece una masa informe. Sin huesos, morada. Tú te retuerces de dolor de una forma lamentable. Eres despreciable. Lloras como una nena. En ningún momento has intentado revolverte y contra atacar. Yo esperaba que lucharas conmigo un poco, poderte mirar a los ojos mientras te vencía.
No has hecho nada de eso. Me has decepcionado, pedazo de mierda. Me has arrebatado la satisfacción de la lucha. No vales nada. ¡Me debes mi lucha! La quiero. Solo por eso debo hacerte más daño. Es justo. Me lo debes.
Voy a reventarte la otra mano, lo mismo que la otra. Es raro y excitante ver cómo puedo destrozarte. Estoy cambiando tu forma física. Tu contorno.
Como ves no estoy dándote una paliza indiscriminada. Soy selectivo. Dos golpes. Dos manos rotas. Rotas no, destrozadas. Ese era el objetivo y lo he cumplido.
Sonrío en la cama. Es casi un orgasmo. Los golpes se repiten en mi cabeza y por cada golpe siento una punzada en mis tripas. Negras. Calientes
No me preocupan las sirenas. No me preocupa nada. Como si fuera Álex, al lado del canal, rodeado de mis drugos, escuchando una música celestial.
Voy a por tí, basura.
En el calor de mi cueva pensaba como podría hacerte más daño. De hecho, no quiero matarte. No me considero un gilipollas y no quiero ir entre rejas. Aunque tal y como están las cosas, solo estaría 10 años o así. Eso si llego a entrar.
Solo quiero que sufras.
Hacerte daño. ¿Cómo podría dolerte más?
Iré a tu casa. Siempre coges tu mierda de coche porque eres un maldito perro hijo de la gran puta. ¡Te odio! Esperaré a que salgas. Me acercaré y reventaré uno de los cristales del coche para hacer que salgas.
Ja ja ja, te vas a cagar solo con el ruido del golpe y como los cristales de la ventana saltan en tu maldita cara de simio. Pero eso no va a ser nada con lo que te espera.
Te haré salir del coche y te reduciré en el suelo. Puedo hacerlo. Sabes que puedo hacerlo. Pondré mi pie en tu cuello, apretándote la yugular para que no puedas hacer nada.
Tengo un palo preparado. Lo has visto cuando te he sacado del coche. Has abierto los ojos como una perra a punto de ser degollada.
Estoy disfrutando con esta mierda.
Estas como Cristo en la cruz. Tumbado boca abajo en el asfalto. Resoplando por tu vida. ¡Voy a reventarte!
Con el palo aplasto tu mano. Con todas las fuerzas que me da la ira y el odio que te tengo.. Ahora parece una masa informe. Sin huesos, morada. Tú te retuerces de dolor de una forma lamentable. Eres despreciable. Lloras como una nena. En ningún momento has intentado revolverte y contra atacar. Yo esperaba que lucharas conmigo un poco, poderte mirar a los ojos mientras te vencía.
No has hecho nada de eso. Me has decepcionado, pedazo de mierda. Me has arrebatado la satisfacción de la lucha. No vales nada. ¡Me debes mi lucha! La quiero. Solo por eso debo hacerte más daño. Es justo. Me lo debes.
Voy a reventarte la otra mano, lo mismo que la otra. Es raro y excitante ver cómo puedo destrozarte. Estoy cambiando tu forma física. Tu contorno.
Como ves no estoy dándote una paliza indiscriminada. Soy selectivo. Dos golpes. Dos manos rotas. Rotas no, destrozadas. Ese era el objetivo y lo he cumplido.
Sonrío en la cama. Es casi un orgasmo. Los golpes se repiten en mi cabeza y por cada golpe siento una punzada en mis tripas. Negras. Calientes
No me preocupan las sirenas. No me preocupa nada. Como si fuera Álex, al lado del canal, rodeado de mis drugos, escuchando una música celestial.
Voy a por tí, basura.
Joder... qué locura. Pero me ha gustado. Una buena paliza, joder. Esa ira homicida que todos hemos sentido alguna vez hacia alguien. ¡Que te reviento!
ResponderEliminarNo me queda claro si el agente pasivo es masculino o femenino. De terminaciones en "o" pasan a "a"
ResponderEliminarEl ente tenía, o tiene,forma masculina.
ResponderEliminarEl único momento de duda puede ser el ... como una perra a punto de ser degollada...
Dado la influencia que tiene nuestra sociedad machista, el término perra es más denigrante que perro. Creo.
Un saludo desde la cueva!